domingo, mayo 05, 2013

Poesía para mi Angeletto Jaka (a mi Angeletto Jaka)




Quiero escribirte una poesía
que pueda describirte bien
sin olvidar esa armonía
que te inventa inolvidable
y muy luminosa también

con esa mente variable
que se pierde entre demencias
de  reflejos imposibles,
entre irreales referencias
de tantos sueños increíbles
y de mundos que creas en ti.

Quiero contarte que te vi
en mis imaginaciones
donde cree tantos altares
plagados con ilusiones
iguales a colmenares,

que te vi llegar del cielo
cubierta de agua de Luna
desde tu pie hasta tu pelo
más hermosa que ninguna
llena de estrellas de esplendor.

Quiero contarte ese cuento
donde todo se crea de amor,
la vida pasa muy lento
a ritmo de tu  inspiración
lleno de curiosa ilusión.

Y describirte lugares
llenos de seres extraños
grabados como lunares
dibujados con los años
en tu piel o en tu cerebro,

llevarte al Nilo y al Ebro
a Mú, Atlántida y Fantasía
donde tu vivir sea  de paz
de tranquilidad y armonía
que aparecerán como el haz
de luz de sol de tu alegría…

Quiero escribirte versos….quiero escribirte todo.


Culpa y Salvación



Quien siente culpa debe, por tanto, algo. Quien no posee tal sentimiento debe estar tranquilo mas no será salvo, porque la salvación, al parecer requiere de tener culpa para que sea efectiva; un claro ejemplo de la contrariedad de la vida y las situaciones y condiciones humanas tan difíciles de comprender.

Dice la frase popular: “quien nada debe, nada teme” y en verdad que es cierta dicha máxima tan simple; realmente no tendrá culpa todo aquél que no ha hecho nada, pero también es verdad que quien nada ha hecho nada logrará, ni errónea ni correctamente, es decir su omisión en la acción provocará un estado estático que ni producirá efectos y logrará la desaparición paulatina de su propio ser. Sí, suena extravagante tal idea, pero es verdad: quién no hace nada no crea nada y si no crea nada pronto será nada. Y sí, si hablamos en términos espirituales y tal vez religiosos, y sociales también, nunca logrará la Salvación porque sólo aquél que ha creado podrá saber qué busca y qué encontrará….¡¡Ah, esas paradojas y ridiculeces del mundo!!

¿Quién quiere ser Salvo….y de qué para empezar? Cuando alguien quiere salvarse primero debe decidir de qué o de quién desea salvarse. Por supuesto, cuando los peligros son evidentes es obvio que hay que moverse para que esos pesos o amenazas no caigan sobre nosotros y nos destruyan, pero cuando el peligro es imaginario o incierto entonces la cuestión resulta un poco confusa y las consecuencias serán también muy inciertas.

En las religiones, cristianas sobre todo, existe un sentimiento de culpa y de salvación muy remarcado, en cada individuo de algún u otro modo (así se llamen cristianos de cualquier especie, o católicos, ateos o cualquier tendencia o creencia religiosa nacida de la cultura judeocristiana) está presente ese sentimiento de culpa, y ese anhelo de salvación, incluso entre aquellos que se dicen a sí mismos “libres” su percepción está un tanto infectada o influida por toda una cultura de la Culpa y Salvación.

Se dice en las creencias religiosas que si no se siguen las palabras, leyes y ejemplos de aquellos profetas y elegidos el ser humano caerá en desgracia y se condenará a un lugar donde sufrirá las consecuencias de sus actos, un lugar que llaman algunos Infierno el cual ha sido ilustrado por cientos y miles de artistas de la literatura y las artes plásticas para hacer volar la imaginación con las más sórdidas y terribles imágenes de sufrimientos que prometen ser eternos; aunque a decir verdad cuando un sufrimiento se vuelve constante en ocasiones puede volverse una costumbre y luego una forma de vida que con el tiempo podría dejar de ser sufrimiento y dejar de ser  una molestia; suena absurdo, pero hay quienes gustan de hacerse daño y en cierto momento lo que para muchos puede resultar doloroso para ellos puede ser motivo de placer. Por tanto, si imaginamos un infierno donde diablos queman y punzan con instrumentos variados el cuerpo de un ser humano podría caber la posibilidad de que esos tormentos se convirtieran en motivos de gozo sadomasoquista, y por tanto: el infierno, tal como lo pintan debería ser una cámara de torturas que pronto sería una cámara de placeres insanos.

¿A qué le teme un ser humano cuando le hablan de esos castigos que le esperan en esos lugares imaginarios llamados “infiernos”, por qué desea salvarse de tales lugares que considera el peor de los castigos y un motivo de arrepentimientos por sus actos?

En la mente humana siempre existirán los traumas infantiles y las manías adquiridas durante una vida; a veces el miedo al castigo hace a los seres humanos crear e inventar males que buscan llamar la atención de otros para tener ese temor de ser castigados. Ah sí, el temor a ser castigados es algo que muchos tienen como una especie de droga o medicina de placer; hay quien goza con el temor de ser castigado y al encontrar en varias creencias esa posibilidad de castigos imaginaros y extravagantes. El individuo busca y se goza creando males a sí mismo y culpas que lo harán crear un ambiente enfermizo con constantes arrepentimientos y culpas. Es quizá normal tal acto, tal vez sea una más de las manías humanas tan constantes, pero de que es algo que se crea el individuo de la nada eso es una verdad evidente.

Al ser humano, más que gozar, le gusta el sufrimiento, lo busca, lo anhela, lo aprecia y a veces incluso lo paga no sólo materialmente sino espiritualmente. Casi toda religión o creencia espiritual habla de sufrimientos y de cómo evitarlos, mas el ser humano no sigue las formas de evitar sino de adquirir y con eso pasa su vida en un constante ir y venir de penas y culpas que hacen que su vida sea, según su percepción: interesante, valiosa e intensa; a todos, o casi todos, les gusta la vida llena de obstáculos creados por su misma causa; les fascina ver cómo otros sufren, cómo se llenan de conflictos e imitan cada cosa para que sus propias vidas sean conflictivas porque no soportan una vida llena de tranquilidad, de hecho una vida así siempre la considerarán aburrida, poco notable y poco atractiva.

¿Qué proponían aquellos antiguos elegidos e iluminados para encontrar la felicidad y la tranquilidad? Simple; evitar el sufrimiento a como diera lugar porque en algún momento se dieron cuenta de que las culpas y las ideas de salvación existían y existirán entre los seres humanos; se dieron cuenta de que el ser humano busca cómo hacerse la vida infeliz y busca a como de lugar que esos sufrimientos sean compartidos con otros, buscan infectar con sus propias culpas y manías a otros para no sentirse solos en sus deseos de sufrimientos y así, al ver cuál era la razón de esos sufrimientos se dieron cuenta que al momento de decir: ¡¡Basta!! Era suficiente para lograr ser feliz y encontrar esa paz espiritual total.  Era fácil, sigue siendo fácil la respuesta: “deja de sufrir” se dice; “echa por un lado todo aquello que te pesa”; “Olvida a como de lugar todo aquello que te causa llanto y dolor y verás que llegará la tranquilidad”; simplemente: Deja todas las culpas y esa idea maniática de la salvación, olvídate de castigos y premios eternos y simplemente vive mientras tengas vida, lo demás son cosas accesorias, lo importante de la vida es vivir, no sufrir. Mientras tengas en mente que las cosas te pertenecen entonces verás que vendrán a ti los sufrimientos porque al saber tu alma y espíritu que no es así pero al enfrentar lo que tu cuerpo y cerebro insisten en que sí lo es se creará un conflicto que no te dejará en paz y tendrás como consecuencia el sufrimiento, La pena, la angustia, la tristeza, las culpas y la idea de querer llegar a la Salvación son causadas por el conflicto del alma y el cuerpo, de lo necesario contra lo superfluo

La Salvación no existe; a menos que se crea que existe un peligro; los castigos eternos tampoco existen porque el ser humano sólo tiene una vida y desafortunadamente el ser humano todo lo cree y crea a su imagen y semejanza, incluso la vida en otro sitio y plano en forma de alma; considera que la vida después de desaparecer, o morir, será exactamente igual a su vida como humano, cuando tal vez, cabe la posibilidad de que no sea así, que en el plano del alma sin cuerpo todo sea de un modo muy diferente a lo que se vive cuando se es humano; sería absurdo que un alma necesitara lo mismo que un cuerpo, es decir: sobrevivir, porque eso es lo que tiene de peculiaridad el ser humano cuando es cuerpo y materia; su vida es mantener su vida y su cuerpo a base de alimentación y otras cosas que darán satisfacción corporal; nótese y entiéndase: ¡¡Corporal!! Cuando se es materia lo espiritual casi no es posible a menos que se olviden los placeres corporales y sólo se haga caso a las necesidades del cuerpo, es decir: alimentarlo, mantenerlo sano y completo, eso es todo, nada más; los placeres que pide el cuerpo como: el sexo, la gula y sus variantes, la vanidad y sus diferentes formas de expresarlo a través del cuerpo y otras cosas semejantes son innecesarias para el espíritu y el alma, de hecho son cosas que cuando el cuerpo muera serán totalmente olvidadas porque para el alma pura, sin cuerpo que sienta, son cosas que no necesitará. Y sí, al final de cuentas todo placer, toda satisfacción es darle gusto a un cuerpo que busca a como de lugar quedar harto y hastiado de tales cosas; y luego, al no obtener lo que desea y al no lograr satisfacer toda esa hambre, el cuerpo se quejará y el cerebro actuará para entrar en conflicto con el alma que le  dice: “nada de eso es necesario” y así, una constante guerra de cuerpo contra alma ¡¡Qué difícil decir eso al ser humano, máquina de conflictos internos eternos!!

Así que ¿Para qué preocuparse de castigos y salvaciones? En vida tenemos muchas cosas que podrían considerarse castigos y muchas otras cosas que podrían ser consideradas premios, no hace falta morirse para recibir tales dones o condenaciones; cuando la muerte llegue será simplemente el total desprendimiento del alma del cuerpo y no sabremos nunca hacia dónde irá tal cosa; nunca; todo lo que conocemos e imaginamos desde aquí, desde este plano aquí se queda, mas lo que se conozca allá, si acaso hay un mundo espiritual nunca lo conoceremos en esta vida…Que el ser humano se porta bien y mal y que buscará tal vez un premio o castigo, es una posibilidad, pero eso será aquí, en éste mundo, allá, donde quiera que sea ese lugar de almas no estará un “dios” y varios “santos” y ángeles aburridos jugando ajedrez con humanos; no será tampoco un ridículo lugar donde se tostarán cuerpos y habrá olores putrefactos eternos, no, eso, todo eso es demasiado humano y material como para ser un premio o castigo; de hecho la salvación es algo tan incierto como el día de nuestra propia muerte y aún así es algo que sólo estando ahí podremos saber y sólo nosotros lo sabremos.

Que pinto un futuro muy poco romántico e incluso injusto…Lo siento; en la Naturaleza no existe la palabra justicia, eso es cosa de humanos; en otros planos, en otros mundos seguramente todo lo humano no existe ni tiene razón de ser..

Así que; si acaso buscan salvaciones, si acaso sienten culpas, si tal vez esperan encontrar un camino a un lugar extravagante de salvación llamado Cielo o temen a un lugar de perdición llamado Infierno, bien, sigan viviendo en su fantasía que sólo eso son: Fantasías humanas y muy humanas, sólo eso…Lo espiritual, el mundo del alma es algo que sólo a nosotros y por nosotros será conocido, pero nunca sabremos cómo será o cómo es.
Despreocúpense, el mundo ya tiene sus infiernos y cielos, y no sigan pensando en cosas raras, sólo vivan y dejen que el alma aprenda que a eso ha venido realmente.

El vendedor de dulces



Los niños rodearon al vendedor de dulces, todos deseaban probar algo nuevo, algo que les diera felicidad en ese momento. Chocolates, gelatinas, caramelos, dulces de leche, dulces de miel, galletas, todo, todo era delicioso, todo era colorido y todo lo compraban por unas cuantas monedas. Algunos pagaban más por esos caramelos gigantes, por esas especialidades, pero todos eran niños, todos apreciaban el trabajo y dedicación de ese vendedor de dulces. Por ahí, entre tantos niños estaba una niñita, la más pequeña, la más hermosa, la más ingenua, el vendedor le preguntó: ¿Y tú, qué dulce deseas? Y ella le respondió: Aquello que sea lo más dulce y eterno que pueda tener...El vendedor la observó y de manera triste le dijo que sí poseía tal cosa, pero que eso sería contraproducente para ella y para él; pero ella insistió...El vendedor no pudo contenerse a esa sonrisa y mirada tan pura y sacó de un cajón un corazón rojo hecho de dulce y cubierto con azúcar de colores, se lo ofreció a la niña quien iba a pagarlo pero el vendedor le dijo que se lo regalaba; al momento de entregarlo el vendedor murió fulminado. Todos se asustaron, pero sólo la pequeña niña permaneció impasible, observó el corazón de dulce y se lo comió....Los años pasaron, esa pequeña creció, más hermosa, más bella que ninguna, pero también con una mirada de tristeza eterna, nadie sabía por qué, y no se atrevían a preguntarle, pero en su soledad sólo ella sabía el por qué de esa tristeza: estaba enamorada, pero no sabía de quién o de qué...Al ofrecerle el corazón el vendedor de dulces le había dado a esa hermosa niña su eterno corazón enamorado que había decidido guardar entre tanta dulzura; pero al ofrecerlo a esa niña ahora esa ternura, ese amor la rodeaba pero no sabía ni cómo expresarlo ni de quién provenía. Así, el dulce y tierno corazón enamorado invadió cada paso y cada respiración de esa mujer, el amor estaba en ella, el más rico y eterno sabor, pero sólo ella podía saberlo porque nunca supo cómo hacerlo sentir a otra persona; y su corazón, tan dulce era algo que nadie más que ella pudo nunca probar, hasta que llegara el momento en que alguien especial y de corazón puro le pidiera darle lo más dulce y eterno que pudiera tener.

ATROFIA



Sí, parece que todo se ha transformado de manera dramática. Y al decir todo me refiero a muchos aspectos; la cultura, lo espiritual, la sociedad, etc. Parece que la atrofia ha invadido al mundo y está para quedarse por lo menos por algunas generaciones más, y bien merecido lo tiene la humanidad por creer que todo está bien, así como alguien más lo ha dejado.


En el aspecto cultural; el arte y todas las manifestaciones artísticas; las propuestas solamente las entienden los que se llaman creadores. Entre más complejo e incomprensible mejor para el artista y su comunidad, pero peor para el observador. Y no, en el arte que se llama urbano y popular, como se supone que es, tampoco está muy claro ese aspecto; vemos por ahí los “graffiti” que seguramente dirán algo importante o trascendente para el creador y su pequeña sociedad, pero para la mayoría de nosotros no son más que dibujotes o rayones que no significan nada. Entre arte formal y arte urbano popular, no hay ni a quién irle. Ambos se han atrofiado, y ambos adolecen de claridad y objetividad. Ambos son subjetivos (me fastidia esta palabra, pero aquí sí aplica) y no ofrecen nada a quien lo vea, y luego no se disfruta, y si no se aprecia se rechaza y termina por ser algo poco trascendente en la vida de las víctimas…perdón, del espectador.  La cultura está atrofiada.

De hecho, ni siquiera las artes populares están en su mejor momento. Todas las artesanías “mexicanas”, están hechas en China o Hong Kong. Esas curiosidades que hacían los indios mexicanos están en pleno proceso de extinción, a pesar del trabajo realizado son cosas que ya no se pueden pagar, además están hechas de materiales venidos de China u otros países, y en muchas ocasiones ya no ofrecen la calidad de “hecho a mano”. Y, agregando, la artesanía se ha convertido en un artículo de lujo que sólo puede ser conseguida en lugares de distribución planificada y concesionada.
Sí, el arte y las artes populares están en proceso de atrofia.

Lo espiritual está en proceso de descomposición. Ya no se cree en nada por que lo espiritual se ha vuelto humano, y al volverse humano ha dejado de existir y de tener razón de ser. Se comercia con los sentimientos de fe, con la creencia. Se supone que en el S XV y XVI un monje alemán se dio cuenta de que la existencia de “premios celestiales” por pagos y diezmos era una historia falsa y una manera de hacer negocios sucios con la buena fe y voluntad de la gente….Por supuesto, Lutero tenía razón y transformó la creencia religiosa de su tiempo…Lástima que tiempo después, cuatro siglos después, todas esas ideas fueron utilizadas por personajes que vieron que también podían negociar con la fe de esos rebeldes de la iglesia católica, así que crearon grupos en los que la lectura y libre interpretación de la Biblia les podía dar beneficios económicos y así crearon religiones-negocio en los que la gente pagaba por ganar favores con el Cristo o con Dios, al pagar más se tenía la posibilidad de ser considerado un elegido y santo. Aunque también esto había sucedido ya siglos atrás con los reyes y gobernantes santificados por sus aportaciones a la iglesia católica y romana, pero aún sabiendo esto la gente, en búsqueda de la fe, pagó y sigue pagando a grupos que les ofrecen “La paz y armonía” que hacen falta en sus vidas….sí, suena bonito, pero realmente, ya visto desde un punto de vista práctico y con mucho sentido común, es un negocio. Se paga por favores o por paz espiritual, el líder, pastor, dirigente, enviado, elegido, padre, sacerdote, guía, simplemente le da unas palabras, eso sí bien planeadas, que lo harán ver la luz y la respuesta a sus enormes preguntas existenciales y con ello ya pudo ganar el cielo….aunque el único que ha ganado, realmente, es el que se dice guía espiritual.  Se supone, y sólo se supone, que todo guía espiritual no busca en ningún momento lo material, y no busca lucrar con la verdad por que la verdad está para ser ofrecida a los que la buscan, y se supone que el guía espiritual ha decidido vivir la vida del anacoreta o del ermitaño, vida de soledad, pobreza y humildad para hallar la paz espiritual que a todos está vedada por su ansia material, Se supone que el guía espiritual no busca nunca su propia satisfacción, por que eso lo hace humano y eso lo aleja de lo realmente espiritual, se supone que incluso no toca el dinero, ni lo desea por que su vida no necesita de esas transacciones para poder vivir por que el Espíritu (como quieran llamarle: Dios, Alá, Jehová, etc.) le dará lo necesario para vivir. Y se supone que todo guía espiritual ha abandonado todo egoísmo y vanidad, por tanto es puro y no necesita de publicidad y de donativos monetarios….Eso se supone ¿o no?

Entonces, si el guía espiritual es un ejemplo de pureza, humildad y templanza…¿por qué se anuncian en los medios de comunicación tantos “guías” pidiendo dinero y donativos para la causa noble de llevar a unos pobres ilusos al camino de la “paz y la armonía”? Sí, la fe y lo espiritual está atrofiada también. Ya no hay reales profetas, ya no existen los seres dedicados a la búsqueda de lo espiritual…y bueno, sí hay algunos, pero prácticamente todos han caído en la tentación de lo material (sí, incluso en el mundo budista se da el fenómeno de la búsqueda de lo material…hay monjes que dan clases de Wushu, gungfu, hay otros que cantan, otros que dan conferencias…).

La atrofia espiritual está en proceso de crecimiento por que desde el momento de creer que sólo pagando u ofreciendo algo material se gana la paz y la respuesta ya no se puede hablar de espíritu ni de vida interior. Sólo quitando lo material se logra lo espiritual…Pero, parece que todas las religiones (y sí, me refiero a todas) han visto que más se gana materialmente que espiritualmente. Atrofia espiritual, sí, vaya que existe.


La sociedad está atrofiada, claro. Al faltar dos de los aspectos que se supone que nos hacen humanos, al faltar eso que llaman valores (que no hay que confundir con las virtudes que por alguna razón absurda y confusa hoy en día se les llama valores), al faltar eso, lo que se llama vida en sociedad deja de existir o se transforma en un amasijo de confusión.  La sociedad está en proceso de confusión y de pérdida, la gente sabe que algo le falta, ignora qué debe hacer, no halla respuestas y quiere hallarlas en lo inmediato en lo fácil, en lo que puede ser pagado. Por eso consume basura cultural, por eso paga a personajes que se dicen “guías espirituales” (se llaman a sí mismos: curas, pastores, psicólogos, “conferencistas”, “médicos del alma”, chamanes, consejeros, etc.), compra cosas que le “hacen sentir mejor”, desde libros, oraciones, ídolos, fetiches, crea nuevas creencias mágicas y oscuras (aquí me refiero a que son tan confusas y con tan pocas bases que resultan de una oscuridad mental, cultural y espiritual que les denomino oscuras, ejemplo: la santa muerte, I ching, santos y santones, satanismo, dianética, new age, etc.), cree en personajes que le ofrecen de manera sencilla la respuesta a preguntas que sólo con real meditación y paz pueden responderse, obtiene productos que le dan soluciones rápidas a sus problemas de salud mental y física, en fin crea alrededor de sí mismo un mundo mucho más confuso y mucho más difícil de arreglar que llegará el momento en el que se perderá totalmente de sí mismo y perderá absolutamente todo, incluso la vida o su ser.

Pero, parece que la sociedad atrofiada está creciendo más y más con placer y gusto. Vemos y escuchamos frases como: “así lo hacen todos”, “es normal”, “Es común”, “todo mundo piensa así”, “ si la mayoría lo hace debe estar bien”, en fin, frases de sumisión a la masa, frases de conformismo o de miedo a pensar de modo distinto. Sobre todo miedo a pensar. Se han transformado en seres iguales, visten, hablan y se comportan de modo semejante, no varían, no proponen, no se atreven. Seres semejantes, “democráticos”, “todos somos iguales”, impersonales, coloridamente grises, de creencia igualitaria, con frases hechas para repetirse de manera religiosa o automática. He ahí la sociedad, en la que todos son iguales, en la que la diferencia se critica o se rechaza. Una sociedad en la que incluso la rebeldía está bien estructurada y tipificada, una sociedad en la que si hay atrofia cultural y espiritual por tanto todo intento de cambiar es mal visto y negado como acto de inestabilidad en una sociedad inestable. Confusión, violencia, incredulidad, inestabilidad….sociedad atrofiada en la que conviven seres que ya no tienen remedio porque no desean respuestas ni soluciones. Una sociedad en la que la vida ya no tiene significado a menos que algo material les sea dado.

“La sociedad es siempre aristocrática, quiera o no, por su esencia misma, hasta el punto de que es sociedad en la medida en que sea aristocrática, y deja de serlo en la medida en que se desaristocrice” Ortega y Gasset. La rebelión de las masas.


¿Y la solución? Ah, es bien fácil….pero dudo que lo quieran hacer:

“Que el hombre sea  vigilante de su habla, que tenga bien dominada su mente y que no cometa maldad con su cuerpo. El que se purifique por estas tres vías de acción, alcanzará el sendero mostrado por los Sabios”. Dhammapada 281.


Si la solución es fácil, pero si desean pagar a los “sabios” de televisión y radio y si compran los libros de moda que ofrecen “la verdad”, y si desean comprar un espacio en la paz y armonía que les ofrecen pastores y “guías espirituales” ¡ adelante ¡ háganlo, son ustedes parte de una sociedad atrofiada. El camino para el cambio real es sencillísimo, pero en esta vida rápida y fácil actual lo realmente fácil no es posible.

Así que ahí los dejo con sus respuestas rápidas.


El mundo es de todos, el Yo de pocos.

sábado, marzo 30, 2013

Por ti Angeletto (a mi Angeletto Jaka)



Pensamientos rápidos, fugaces,
invadiendo mi cruel inconsciente
verdugo feraz de esta vida
que pasa sin ti, mi salvadora.

Tantos pensamientos burdos
que invaden mi alma tranquila
de resentimientos, dudas
cosas que no han pasado.

Demonios de confusiones
quieren borrarte, quitarte,
tomar tu lugar que adoro,
dejarme en total olvido.

Cruel tormento de cuestiones
que mata mi alma en ratos,
sangra mi ser tantos llantos,
deja mi yo en ningún lado.

Héroe de sufrimientos soy
eres el ideal, mi anhelo,
fortuna, clamor,  mi canto,
sueño final, adorado.

Sufriré, sí quizás muera,
aceptaré tal destino
enfrentaré heridas, dolor,
todo lo vales, lo acepto.

Sufriré el contagio de las dudas
pasaré esa cruel prueba de fuego,
soportaré estoico toda prueba
por ti vale la vida, vales todo…
por ti Todo soporto…
por ti todo lo haré….

El monje y la niña



Un monje, aprendiz de sabio, decidió un buen día encontrar la Verdad, así que dedicó su vida al estudio y a la meditación...No salía, no hacía caso lo que sucedía a su alrededor, no escuchaba nada más que lo que él consideraba importante y así estuvo años enteros ensimismado, perdido en su propio universo buscando la verdad. Llegó a ser un viejo, un viejo sabio, un hombre de gran memoria y con respuesta a todo, una enciclopedia viviente al cual ningún dato se le perdía y todos buscaban su consejo y sabiduría...mas aún no había encontrado lo importante: La Verdad.

Un buen día encontró a una niña que jugaba con barro y hacía pequeñas figuras de diferentes tipos y tamaños. El viejo sabio se acercó y le preguntó: ¿Qué haces? Y ella contestó: Encontrando verdades.

Entonces el viejo supo que la verdad no se encuentra en la soledad y alejamiento sino en la simpleza y sencillez que ofrece la vida y el mundo...pero fue demasiado tarde para hacerlo saber ya que en ese instante murió de repente y su búsqueda terminó al fin