Sí, parece que todo se ha
transformado de manera dramática. Y al decir todo me refiero a muchos aspectos;
la cultura, lo espiritual, la sociedad, etc. Parece que la atrofia ha invadido
al mundo y está para quedarse por lo menos por algunas generaciones más, y bien
merecido lo tiene la humanidad por creer que todo está bien, así como alguien
más lo ha dejado.
En el aspecto cultural; el arte y
todas las manifestaciones artísticas; las propuestas solamente las entienden
los que se llaman creadores. Entre más complejo e incomprensible mejor para el
artista y su comunidad, pero peor para el observador. Y no, en el arte que se
llama urbano y popular, como se supone que es, tampoco está muy claro ese
aspecto; vemos por ahí los “graffiti” que seguramente dirán algo importante o
trascendente para el creador y su pequeña sociedad, pero para la mayoría de
nosotros no son más que dibujotes o rayones que no significan nada. Entre arte
formal y arte urbano popular, no hay ni a quién irle. Ambos se han atrofiado, y
ambos adolecen de claridad y objetividad. Ambos son subjetivos (me fastidia
esta palabra, pero aquí sí aplica) y no ofrecen nada a quien lo vea, y luego no
se disfruta, y si no se aprecia se rechaza y termina por ser algo poco
trascendente en la vida de las víctimas…perdón, del espectador. La cultura está atrofiada.
De hecho, ni siquiera las artes
populares están en su mejor momento. Todas las artesanías “mexicanas”, están
hechas en China o Hong Kong. Esas curiosidades que hacían los indios mexicanos
están en pleno proceso de extinción, a pesar del trabajo realizado son cosas
que ya no se pueden pagar, además están hechas de materiales venidos de China u
otros países, y en muchas ocasiones ya no ofrecen la calidad de “hecho a mano”.
Y, agregando, la artesanía se ha convertido en un artículo de lujo que sólo
puede ser conseguida en lugares de distribución planificada y concesionada.
Sí, el arte y las artes populares
están en proceso de atrofia.
Lo espiritual está en proceso de
descomposición. Ya no se cree en nada por que lo espiritual se ha vuelto
humano, y al volverse humano ha dejado de existir y de tener razón de ser. Se
comercia con los sentimientos de fe, con la creencia. Se supone que en el S XV
y XVI un monje alemán se dio cuenta de que la existencia de “premios
celestiales” por pagos y diezmos era una historia falsa y una manera de hacer
negocios sucios con la buena fe y voluntad de la gente….Por supuesto, Lutero
tenía razón y transformó la creencia religiosa de su tiempo…Lástima que tiempo
después, cuatro siglos después, todas esas ideas fueron utilizadas por
personajes que vieron que también podían negociar con la fe de esos rebeldes de
la iglesia católica, así que crearon grupos en los que la lectura y libre
interpretación de la Biblia les podía dar beneficios económicos y así crearon
religiones-negocio en los que la gente pagaba por ganar favores con el Cristo o
con Dios, al pagar más se tenía la posibilidad de ser considerado un elegido y
santo. Aunque también esto había sucedido ya siglos atrás con los reyes y
gobernantes santificados por sus aportaciones a la iglesia católica y romana,
pero aún sabiendo esto la gente, en búsqueda de la fe, pagó y sigue pagando a
grupos que les ofrecen “La paz y armonía” que hacen falta en sus vidas….sí, suena
bonito, pero realmente, ya visto desde un punto de vista práctico y con mucho
sentido común, es un negocio. Se paga por favores o por paz espiritual, el
líder, pastor, dirigente, enviado, elegido, padre, sacerdote, guía, simplemente
le da unas palabras, eso sí bien planeadas, que lo harán ver la luz y la
respuesta a sus enormes preguntas existenciales y con ello ya pudo ganar el
cielo….aunque el único que ha ganado, realmente, es el que se dice guía
espiritual. Se supone, y sólo se
supone, que todo guía espiritual no busca en ningún momento lo material, y no
busca lucrar con la verdad por que la verdad está para ser ofrecida a los que
la buscan, y se supone que el guía espiritual ha decidido vivir la vida del
anacoreta o del ermitaño, vida de soledad, pobreza y humildad para hallar la
paz espiritual que a todos está vedada por su ansia material, Se supone que el
guía espiritual no busca nunca su propia satisfacción, por que eso lo hace
humano y eso lo aleja de lo realmente espiritual, se supone que incluso no toca
el dinero, ni lo desea por que su vida no necesita de esas transacciones para
poder vivir por que el Espíritu (como quieran llamarle: Dios, Alá, Jehová,
etc.) le dará lo necesario para vivir. Y se supone que todo guía espiritual ha
abandonado todo egoísmo y vanidad, por tanto es puro y no necesita de
publicidad y de donativos monetarios….Eso se supone ¿o no?
Entonces, si el guía espiritual
es un ejemplo de pureza, humildad y templanza…¿por qué se anuncian en los
medios de comunicación tantos “guías” pidiendo dinero y donativos para la causa
noble de llevar a unos pobres ilusos al camino de la “paz y la armonía”? Sí, la
fe y lo espiritual está atrofiada también. Ya no hay reales profetas, ya no
existen los seres dedicados a la búsqueda de lo espiritual…y bueno, sí hay
algunos, pero prácticamente todos han caído en la tentación de lo material (sí,
incluso en el mundo budista se da el fenómeno de la búsqueda de lo material…hay
monjes que dan clases de Wushu, gungfu, hay otros que cantan, otros que dan conferencias…).
La atrofia espiritual está en
proceso de crecimiento por que desde el momento de creer que sólo pagando u
ofreciendo algo material se gana la paz y la respuesta ya no se puede hablar de
espíritu ni de vida interior. Sólo quitando lo material se logra lo
espiritual…Pero, parece que todas las religiones (y sí, me refiero a todas) han
visto que más se gana materialmente que espiritualmente. Atrofia espiritual,
sí, vaya que existe.
La sociedad está atrofiada,
claro. Al faltar dos de los aspectos que se supone que nos hacen humanos, al
faltar eso que llaman valores (que no hay que confundir con las virtudes que
por alguna razón absurda y confusa hoy en día se les llama valores), al faltar
eso, lo que se llama vida en sociedad deja de existir o se transforma en un
amasijo de confusión. La sociedad
está en proceso de confusión y de pérdida, la gente sabe que algo le falta,
ignora qué debe hacer, no halla respuestas y quiere hallarlas en lo inmediato en
lo fácil, en lo que puede ser pagado. Por eso consume basura cultural, por eso
paga a personajes que se dicen “guías espirituales” (se llaman a sí mismos:
curas, pastores, psicólogos, “conferencistas”, “médicos del alma”, chamanes,
consejeros, etc.), compra cosas que le “hacen sentir mejor”, desde libros,
oraciones, ídolos, fetiches, crea nuevas creencias mágicas y oscuras (aquí me
refiero a que son tan confusas y con tan pocas bases que resultan de una
oscuridad mental, cultural y espiritual que les denomino oscuras, ejemplo: la
santa muerte, I ching, santos y santones, satanismo, dianética, new age, etc.),
cree en personajes que le ofrecen de manera sencilla la respuesta a preguntas
que sólo con real meditación y paz pueden responderse, obtiene productos que le
dan soluciones rápidas a sus problemas de salud mental y física, en fin crea
alrededor de sí mismo un mundo mucho más confuso y mucho más difícil de
arreglar que llegará el momento en el que se perderá totalmente de sí mismo y
perderá absolutamente todo, incluso la vida o su ser.
Pero, parece que la sociedad
atrofiada está creciendo más y más con placer y gusto. Vemos y escuchamos
frases como: “así lo hacen todos”, “es normal”, “Es común”, “todo mundo piensa
así”, “ si la mayoría lo hace debe estar bien”, en fin, frases de sumisión a la
masa, frases de conformismo o de miedo a pensar de modo distinto. Sobre todo
miedo a pensar. Se han transformado en seres iguales, visten, hablan y se
comportan de modo semejante, no varían, no proponen, no se atreven. Seres
semejantes, “democráticos”, “todos somos iguales”, impersonales, coloridamente
grises, de creencia igualitaria, con frases hechas para repetirse de manera
religiosa o automática. He ahí la sociedad, en la que todos son iguales, en la
que la diferencia se critica o se rechaza. Una sociedad en la que incluso la
rebeldía está bien estructurada y tipificada, una sociedad en la que si hay
atrofia cultural y espiritual por tanto todo intento de cambiar es mal visto y
negado como acto de inestabilidad en una sociedad inestable. Confusión,
violencia, incredulidad, inestabilidad….sociedad atrofiada en la que conviven
seres que ya no tienen remedio porque no desean respuestas ni soluciones. Una
sociedad en la que la vida ya no tiene significado a menos que algo material
les sea dado.
“La sociedad es siempre
aristocrática, quiera o no, por su esencia misma, hasta el punto de que es
sociedad en la medida en que sea aristocrática, y deja de serlo en la medida en
que se desaristocrice” Ortega y Gasset. La rebelión de las masas.
¿Y la solución? Ah, es bien fácil….pero
dudo que lo quieran hacer:
“Que el hombre sea vigilante de su habla, que tenga bien
dominada su mente y que no cometa maldad con su cuerpo. El que se purifique por
estas tres vías de acción, alcanzará el sendero mostrado por los Sabios”. Dhammapada
281.
Si la solución es fácil, pero si
desean pagar a los “sabios” de televisión y radio y si compran los libros de
moda que ofrecen “la verdad”, y si desean comprar un espacio en la paz y
armonía que les ofrecen pastores y “guías espirituales” ¡ adelante ¡ háganlo,
son ustedes parte de una sociedad atrofiada. El camino para el cambio real es
sencillísimo, pero en esta vida rápida y fácil actual lo realmente fácil no es
posible.
Así que ahí los dejo con sus
respuestas rápidas.
El mundo es de todos, el Yo de
pocos.